Videojuegos · desarrollo en solitario · parte de incidencias
Saturnino Betancor llevaba 39 años vigilando el puerto y estaba a tres días de jubilarse. Entonces una Kobaya gigante decidió convertir su último turno en un arcade de destrucción.
Relato de Saturnino · una única protagonista jugable · gameplay real · pixel art
Kobaya Nerd: arcade indie narrado por Saturnino Betancor — Kobaya Nerd es un arcade de destrucción pixel art en desarrollo. El jugador controla únicamente a la Kobaya gigante y descubre el desastre a través del vigilante Saturnino Betancor.
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Parte de incidencias de Saturnino Betancor
Óyeme una cosa, tú, el que está ahí con el mando pensando si le das al juego o no. Acércate a la garita, que te lo cuento de tú a tú. Y baja la voz, que Doña Carmen ronda.
Treinta y nueve años llevo vigilando este puerto. Sin perder un contenedor. Ni uno. Tenía la jubilación ahí, rozándola con la yema del dedo: tres días, el termo lleno, la noche tranquila y la radio dando el parte del tiempo. Otro, a mi edad, se habría ido a casa. Y entonces pasó lo de la Kobaya.
Lo de la Kobaya
No me preguntes cómo. Una Kobaya de laboratorio, de esas que parecen no haber roto un plato en su vida, se puso del tamaño de un edificio y le entró por el cuerpo demoler islas enteras. Indestructible, además. Le das, le das y nada. Ni siquiera parece enfadada: pasa por encima de tu vida como quien pisa un charco.
La Kobaya
Es la única protagonista jugable. El jugador la controla para golpear, saltar, agarrar, esquivar y desatar el especial. Si un edificio sigue en pie, probablemente no ha terminado el turno.
Saturnino Betancor
Es el vigilante, personaje y narrador de esta crónica. No es otro luchador seleccionable. Observa el desastre, protege el termo y trata de llegar a una jubilación que el universo considera opcional.
En Kobaya Nerd juegas como la Kobaya. Saturnino, Doña Carmen y los demás habitantes forman parte del mundo y de la historia; no son protagonistas jugables.

Qué vas a hacer tú mientras yo intento conservar el café
Esto es un arcade de destrucción lateral: atacas, saltas, agarras, esquivas y cargas el especial. La Kobaya entra en escena y edificios, coches, enemigos y carteles descubren la física por la vía traumática. No vienes a salvar la ciudad con una conversación inspiradora. Vienes a comprobar cuánto aguanta.
La idea tiene nervio de recreativa: entender rápido, entrar en acción y querer una partida más. Cada golpe debe sentirse, cada pantalla debe contar un chiste visual y cada zona debe parecer una postal preciosa justo antes de que la compañía de seguros deje de coger el teléfono.
Los lugares donde mi convenio dejó de tener sentido
Primero fue el puerto. Después la playa, el volcán, una boda ajena con el frío pelando, un búnker donde el ejército llevaba décadas guardando algo y un meteorito que decidió caer en un barranco porque aquí, por lo visto, faltaban incidencias.
Las capturas muestran mundos con identidad propia: Centro Urbano, Puerto del Caos, Volcán Infernal, Piscina Olímpica del Apocalipsis, País de las Maravillas y Armagofión. Cada escenario deforma una película, un rumor o un pedazo de vida reconocible hasta convertirlo en una feria pixelada con mala leche.







Centro Urbano
«El centro estaba precioso. Luego apareció la Kobaya. No sé quién paga esto, pero desde luego no sale de mi nómina.»

Puerto del Caos
«Treinta y nueve años sin perder un contenedor. Llega la Kobaya y ahora el gimnasio tiene un mutante, el laboratorio echa humo y nadie encuentra el impreso correcto.»

Volcán Infernal
«Un volcán, chacha. A tres días de jubilarme. Saturnino presenta el fin del mundo hoy a las ocho, pero a mí el relevo no me lo manda nadie.»

Piscina Olímpica del Apocalipsis
«A mí me dijeron piscina. No mencionaron tiburones de pie, medusas con mala leche ni una Kobaya cobrando el especial en primera línea.»

País de las Maravillas
«Naipes gigantes, setas y un gato sonriendo. Yo no discuto con el parte: lo firmo, cierro la garita y miro para otro lado.»

Armagofión
«Armagofión: meteorito, fábricas, monstruos y la Kobaya caminando como si el apocalipsis fuese una rotonda más. Y el café sigue dentro del termo.»
Por qué esta crónica puede enganchar
Porque la destrucción tiene un punto de vista. Kobaya Nerd no es solo una colección de cosas que explotan: es el fin del mundo contado por un hombre que esperaba terminar el turno sin novedad. La Kobaya aporta el poder; Saturnino pone la humanidad cansada, el humor seco y la escala absurda de cada desastre.
El choque hace que el mundo tenga personalidad: una protagonista gigantesca e indestructible frente a un vigilante mayor armado con uniforme, termo y dignidad. Alrededor aparecen OVNIs, helicópteros, enemigos mutantes, carteles absurdos y escenarios que mezclan Canarias, ciencia ficción de videoclub y pixel art moderno.
Yo no soy el héroe de esto
Que quede claro: yo no salgo corriendo con capa ni me convierto en segundo personaje jugable. A mí el caos me pasa por encima como el viento por la garita. Lo mío es aguantar y ver. Habrá giros, encuentros y cosas que un vigilante que se precie no va a contar antes de tiempo.
Lo que sí te digo es esto: pase lo que pase, yo no derramo el café. Treinta y nueve años de oficio, bicho. Eso no se improvisa.
Desarrollo en proceso, parte todavía abierto
Kobaya Nerd sigue en desarrollo. Los escenarios, enemigos, ritmo y sistemas pueden ajustarse mientras el proyecto crece. Las imágenes de este artículo son capturas reales del juego y enseñan ya su dirección: acción 2D lateral, pixel art cargado, humor visual y destrucción arcade.
Iré dejando la garita abierta para nuevos avances, pantallas, pruebas y fragmentos del desastre. Si te gustan los indies raros con voz propia, sigue el desarrollo. A mí me quedan tres días para jubilarme y sospecho que van a durar cuarenta horas cada uno.

Sigue el caos antes de que aprenda a comportarse
Si Kobaya Nerd te ha hecho sonreír con mala idea, sigue a Tamar: ahí irán cayendo avances, capturas, música, pruebas y nuevas señales del laboratorio.
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Si conoces a alguien que cree que una cobaya gigante no puede protagonizar un arcade destructivo, mándale esto y observa cómo reconsidera sus principios.
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Seis puertas para continuar la historia
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